La migración es uno de los temas más importantes de la agenda política transnacional debido a la movilización de cerca de de 214 millones de migrantes en el mundo, representando casi el 3,1% de la población mundial. En Perú, el incremento sustancial de los flujos migratorios de ciudadanos hacia el exterior también ha sido notorio en las dos últimas décadas. Así, al año 2011, son más de 3 millones de peruanos/as los que se encuentran en este flujo internacional, representando cerca del 10% de nuestra población total.
Este fenómeno tiene como elemento central al trabajador y trabajadora migrante que como parte de un colectivo laboral en precario, decide migrar debido al déficit de oportunidades laborales decentes y remuneraciones adecuadas en el país de origen y resultado del aumento de demanda de mano de obra extranjera. Sin embargo, estando en el país de destino, este colectivo enfrenta especiales dificultades que nacen, en la mayoría de casos, de una situación migratoria irregular a lo que se aúna el poco control que garantice el trabajo decente, provocando un empleo en condiciones inadecuadas, economía informal, explotación y falta de respeto a los derechos.
Sin duda, el fenómeno migratorio actual es eminentemente laboral y por tanto, el movimiento sindical como principal interlocutor del mundo del trabajo, en tanto actor privilegiado y natural del proceso, representante de los trabajadores y las trabajadoras, históricamente ha dirigido su acción sindical a dar respuesta a los cambios económicos y sociales, pero principalmente laborales, que se han ido tejiendo en el devenir histórico, buscando como amortiguar o mejorar la situación de los trabajadores y trabajadoras que se han visto afectados, tiene un rol fundamental en las migraciones laborales y en toda la definición y diseño de las políticas públicas que impliquen la protección de los derechos humanos y laborales de forma coherente y eficaz.
Para el caso del Perú, dada la problemática en materia de derechos que afecta a estas personas y al déficit en participación y diálogo social que aqueja a la formulación de las políticas públicas, en el año 2008 las centrales sindicales, iniciaron un proceso unitario relacionado al tema. Posteriormente, en el año 2010, este proceso se consolida a través de la elaboración de un Plan Intersindical para las Migraciones Laborales, que muestra las directrices del sindicalismo peruano en esta materia, así como a través de la constitución de su Mesa Intersindical para las Migraciones Laborales, espacio que agrupa a las cuatro centrales sindicales peruanas.